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Hoy me gustaría contarles dos historias que seguro que muchos de ustedes ya conocen. En la primera voy a relatarles muy por encima y en pocas líneas el origen del software libre. Si ya conocen el tema y no quieren perder el tiempo leyéndola una vez más, sean tan amables de pasar a la segunda historia, gracias.
Primera historia
Bueno, pues había una vez un tipo llamado Richard M. Stallman. Este curioso personaje con pinta de hippie trabajaba en el MIT (Massachusetts Institute of Technology) y cuenta la leyenda que un día se cansó de que a una impresora se le atascara siempre el papel y no avisara del error. Entonces pidió que le dejaran el código fuente del driver de la impresora para modificarlo y subsanar el error, pero le dijeron que no podía ser, que era software propietario y que eso no se toca, colega.
Entonces llegó nuestro amigo Ricardo y dictó el manifiesto GNU (GNU is Not Unix) en el cual se indica la intención de generar software y distribuirlo de forma que este quede siempre al alcance de todo el mundo. Fundó la FSF (Free Software Foundation), una organización sin ánimo de lucro dedicada a defender el Software Libre, y legó a la humanidad la licencia GPL (General Public Licence) la cual indica básicamente que el software debe incluir el código fuente y éste debe poder ser copiado, estudiado y modificado a discreción.
Se dedicó a programar un sistema operativo, pero por una razón o por otra nunca pudo terminarlo, aunque ya tenía listas muchas herramientas tan importantes como el compilador gcc o el editor emacs.
Bien, sigamos. Corría el año 1.991 cuando a un finlandés llamado Linus Torvalds no se le ocurrió otra cosa mejor en un momento de aburrimiento que programar el núcleo de un sistema operativo basado en Unix. Lo hizo “Just for the fun”, palabras que ya son un mito en el mundo informático y que significan “Para divertirme”. Este sistema operativo fue liberado por Torvalds bajo la licencia GPL, y realmente fue la pieza que le faltaba al puzzle de Stallman y su sistema GNU.
Así pues, gracias a la colaboración entre Stallman y Torvalds, pero sobretodo gracias al trabajo de cientos de programadores que se involucraron en la idea de desarrollar un sistema operativo de calidad y abierto, hoy podemos disfrutar de GNU/Linux, un software bien distribuido y soportado, que funciona como un reloj suizo gracias al hecho de ser su código fuente de libre distribución, lo que hace que cualquier programador pueda estudiarlo y mejorarlo. De hecho y como curiosidad, solamente el 2% del actual núcleo de Linux fue programado originalmente por Linus Torvalds, el resto han sido colaboraciones de otros programadores.
Y ustedes se preguntarán ¿A qué viene todo este rollo que nos estas contando? Y yo les contesto con la...
Segunda historia
No se preocupen, la segunda historia no trata sobre Microsoft. Aunque es todavía más triste. La voy a dividir en tres apartados.
1.
¿Se imaginan los beneficios que se podrían obtener de un remedio contra el cáncer? ¿Se imaginan la cantidad de dinero que podría ganar la empresa farmacéutica que lo descubra y comercialice?
Se dice en la filosofía hacker que un problema no debería tener que ser resuelto más de una vez. Cierto, pero claro, si la gente colabora como en el caso del software libre y se llega a un remedio contra el cáncer, ¿Quién se pone la medalla? ¿Quién se queda la patente? ¿Quién se forra de ganar billetes vendiéndolo a precio de oro? Es por eso que cada cual investiga por su cuenta aunque se tarden cincuenta o cien años más de lo necesario en descubrirlo. Mientras tanto, la gente seguirá muriendo de cáncer.
Imaginemos dos casos, dos filosofías distintas para intentar llegar a los mismos resultados:
Primer caso:
Investigador 1 dice:
¡Eureka! ¡Lo tengo! ¡A=5!
Investigador 1 le dice a la comunidad científica:
Sres., no busquen más el valor de A, ¡es 5, cojones!
Comunidad científica le dice a Investigador 1:
¡Pero que tío más chulo eres! ¡Ole tus huevos!
Comunidad científica se dicen entre ellos:
¡Ahora que ya sabemos que A=5, vamos todos a averiguar el valor de B! ¡Aivó, aivó, al bosque a trabajar!
Investigador 2 dice seis meses más tarde:
¡Eureka! ¡B=7!
Investigador 2 le dice a la comunidad científica:
Sres., no busquen más el valor de B, ¡es 7!
Comunidad científica le dice a Investigador 2:
¡Con dos cojones! ¡Vamos todos ahora a por C!
¡Aivó, aivó, al bosque a trabajar!
Y así sucesivamente.
Segundo caso:
Investigador 1 dice:
¡Eureka! ¡Lo tengo! ¡A=5!
Investigador 1 le dice a la empresa farmacéutica que le subvenciona la investigación:
Sres. He descubierto que A=5
Empresa farmacéutica le dice a Investigador 1:
Vale chaval, pues ahora cállate la boquita y sigue investigando el valor de B. Del valor de A ni media palabra a nadie, y ahora vamos a patentar A=5 y a registrar www.A=5.com, por si acaso.
Investigador 2 dice dos años más tarde:
¡Eureka! ¡A=5!
Investigador 3 dice otros dos años más tarde:
¡Eureka! ¡A=5!
Investigador 1 dice otros cinco años más tarde durante los cuales ha tenido que investigar él solito el valor de B porque en su momento no informó a la comunidad del valor de A y nadie le ha podido ayudar:
¡Eureka! ¡B=7!
Investigador 4 dice un año más tarde:
¡Eureka! ¡A=5!
Investigador 2 dice al mismo tiempo:
¡Eureka! ¡B=839!
Y así sucesivamente.
Me captan, ¿verdad?
2.
Y ya que estamos, sigamos hablando de la industria farmacéutica. ¿Sabían que el medicamento más vendido en el mundo sirve para combatir el colesterol? ¿Y que el segundo medicamento más vendido en el mundo también sirve para combatir el colesterol? ¿Y sabían que son medicamentos muy similares en esencia? ¿Saben por qué?
Pues porque las grandes empresas farmacéuticas no invierten en Investigación y Desarrollo todo lo que debieran, conformándose con crear medicamentos “replica”, es decir, medicamentos básicamente iguales a otros ya en el mercado que nos venden como innovadores aunque realmente no lo son.
Además, ese dinero que invierten en I+D (mucho menos de lo que invierten en marketing) se destina a los medicamentos que demanda el primer mundo, que es el que tiene dinero para pagarlo. Los gastos en medicamentos en EE.UU., Europa y Japón representan más del 85% del total, mientras que el porcentaje correspondiente a Africa, Asia y Sudamérica es de poco más del 10%
Las empresas farmacéuticas son auténticos gigantes en el mundo de los negocios, hasta el punto de tener el poder de presionar a gobiernos de países como Brasil y Sudáfrica por el hecho de querer mejoras las condiciones sanitarias de la población recurriendo a medicamentos genéricos para abaratar costes y así hacerlos llegar a las clases menos favorecidas.
Siendo así, es lógico que se investiguen más remedios contra el colesterol, aunque nos lo busquemos nosotros solitos a base de comer basura, que contra el sida, la malaria o la tuberculosis, que matan a millones de personas en el mundo menos desarrollado.
Total, si los pobres negritos de Africa no tienen dinero para pagar las medicinas, ¿para qué perder el tiempo? Eso sí, de eliminar patentes para que puedan acceder a esos medicamentos nada de nada. Los negritos que paguen como todo el mundo, no te jode.
3.
Habrán detectado que lo mío con el cáncer es algo personal. Supongo que es por el hecho de que haya golpeado tan duro a mi familia por lo que lo he mencionado varias veces hasta ahora. Y la verdad es que me da rabia pensar en la cantidad de capulladas en que se gasta el tiempo y el dinero habiendo enfermedades tan graves por vencer.
El tema da para mucho, me estoy poniendo de mal humor y ya lo dejo aquí con una pregunta. ¿Qué es más rentable, fabricar tetas de silicona o vacunas contra la malaria?
Excelente post, lastima en tu ultima pregunta la respuesta sea tristemente obvia...
Pero que tiene que ver la rentabilidad con la vida? los números con las personas?
Esta todo tan patas para arriba...
Comentario de Carrie el el 08/15 a las 21:19