
Bueno, pues ya ha debutado España en el mundial de Alemania. Y lo ha hecho a lo grande, sí señor, marcando cuatro goles y callando la boca de los cuatro catastrofistas de siempre que aseguraban que con estos jugadores no iríamos a ninguna parte.
Pero cuidado, que tampoco hay que pedir que nos den la copa ya y se jueguen los demás el segundo puesto, ¿eh? Vamos a ser realistas, que la selección de Ucrania no es para tirar cohetes precisamente.
La verdad es que el único ucraniano bueno es Shevchenko. Ese sí que sabe jugar, y es un figura, pero claro, no es lo mismo jugar en el Milán, rodeado de grandes jugadores, que en la selección de Ucrania, donde la mitad de sus compañeros -con todos mis respetos- son unos tuercebotas.
El caso es que el pobre Shevchenko estaba cada vez más desesperado. Primero porque no le pasaban el balón, y después porque las pocas veces que se lo pasaban llegaba un tío melenudo y feo que estaba siempre detrás de él y se lo quitaba. Joder, es que así no se puede hacer nada.
Les voy a comentar lo bueno y lo malo que vi ayer en el partido, siempre desde mi humilde entender.
Lo bueno...
Casillas no hizo ni el huevo, pero cuando tuvo que actuar lo hizo como siempre, bien. Bueno, excepto una vez que salió a por uvas, pero bueno, se lo perdonaremos y pensaremos que la cantada ya la ha hecho en el mundial y que ya no hará ninguna más.
Sergio Ramos estaba en todas partes. Subía la banda, bajaba a defender con una velocidad increíble y se partía la cara con cualquiera.
Decir que Puyol hizo un partidazo no es novedad. Básicamente se dedicó a eso, a quitarle la pelota a Shevchenko y al resto de delanteros. Pero como se aburría, se fue para adelante, hizo la jugada del partido y le dejó el cuarto gol en bandeja a Torres.
Xavi. Todos los balones pasaban por sus botas. Y como siempre sabía qué hacer con ellos en todo momento.
En definitiva, todos jugaron bien a nivel individual, y como equipo también funcionaron a la perfección.
Y lo malo...
La selección de Ucrania fue ayer un grupo de niños jugando en el patio de un colegio, y además jugaron con diez durante bastantes minutos. En el segundo gol, el de la falta que marcó Villa, el balón toco en la barrera y dejo vendido al portero, aunque es verdad que para marcar ese gol había que provocar la falta y tirarla bien, como así fue. Y en el tercero el penalti solamente lo vio el árbitro. La conclusión de todo esto es que sí, que jugaron muy bien, pero que no nos hagamos pajas mentales que todavía quedan muchos partidos y contra rivales mucho más difíciles.