Martes, 09 de enero de 2007
La elite
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Hace algo más de tres meses que no escribo nada aquí, en éste su blog. Eso es mucho tiempo, pero muy probablemente nadie me haya echado de menos, de lo cual me alegro infinitamente porque así no tengo que dar excusas tontas sobre mi ausencia. Digamos que no he escrito, y punto.
Es lo bueno que tiene no ser un gurú del bloggerismo, que me puedo permitir el lujo de escribir lo que quiero y, sobretodo, cuando quiero. De hecho, como si no escribo, ya ves tú lo que se pierde la humanidad.
Pero claro, si yo fuera un profesional del tema, una de esas plumas (o teclados) imprescindibles, uno de esos expertos en tal o cual materia gracias a los cuales nos mantenemos puntualmente informados sobre tal o cual tema, o bien fuera una de esas voces criticas cuyas opiniones nos guían en el proceloso sendero que es la vida, no podría permitirme tales lujos.
Tendría entonces que escribir a diario, o mejor varias veces al día. Y no podría siquiera tomarme unas vacaciones tranquilamente, porque el blog hay que mantenerlo y hay que cuidarlo, y también hay que actualizarlo constantemente para no perder ni uno solo de esos lectores habituales que tanto trabajo ha constado conseguir. Como mucho, podría dejar el blog a cargo de otro blogger de confianza, tal como el que le deja el perro a un vecino para que lo alimente o le encarga a alguien que le riegue las plantas en su ausencia, aun a riesgo de que me baje el nivel de calidad en los textos.
Y hablando de los lectores, a éstos también tendría que cuidarlos mucho. Tendría que tenerlos contentos, y escribir cosas que les guste y que los atraiga hacia mi blog y no se vayan a leer otro. Tendría que responder siempre a sus comentarios, e incluso llegar a conocerlos y establecer con ellos una sólida relación blogger-lector, de forma que si un día uno de ellos no contesta a uno de mis posts con un comentario, llegue a pensar que mi querido lector ha sufrido algún tipo de accidente, o que se encuentra enfermo.
Y sobretodo, tendría que agradecerles esa dedicación, ese fervor con el que leen mis posts, esa impaciencia con la que esperan cada una de mis diatribas, esa admiración que me profesan, ese reírme las gracias y ese llamarme genio, maestro, etc.
Porque sin duda merecería tal admiración. Si yo fuera uno de esos genios que consiguen con sus posts que el planeta siga girando, seria justo que mis lectores me agradecieran el favor que les hago molestándome en escribir para ellos, ¿no?
En fin, que me alegro de no pertenecer a la elite bloggeril. Comprendo que hay gente que se gana su pasta con esto, o lo hacen para conseguir sus trabajillos para ganar esa pasta, pero no comprendo lo cansinos que son algunos con el tema de los blogs, que más bien parece que lo que tienen alojado en blogspot sea su propio hijo.
Escrito por
Aboreh El 01/09 a las 08:35
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